La prematurez sigue siendo un problema de salud pública tanto en México como en el mundo. Hoy, 1 de cada 10 nacimientos ocurre antes de tiempo, aproximadamente el 10% de los bebés requiere atención especializada por prematurez, una cifra que nos recuerda la vulnerabilidad de miles de bebés y la importancia de contar con sistemas de salud preparados para responder, detrás de cada uno de ellos existe una historia de lucha, ciencia y esperanza.

Prevención y cuidado: claves para reducir riesgos
Cuando estos nacimientos ocurren, muchas veces de forma inesperada, la clave está en el manejo médico integral, protocolos actualizados y tecnología de vanguardia que permiten ofrecerles una segunda oportunidad a estos pequeños.
Gracias a estos avances, cada día logramos egresos más satisfactorios, con menos complicaciones y una mejor calidad de vida para los recién nacidos prematuros.






Tecnología que salva vidas
En nuestra Institución, la innovación salva vidas. El área neonatal está equipada con herramientas de alta especialidad que hacen posible estabilizar, proteger y acompañar la evolución de cada bebé:
Monitor de signos vitales neonatal: vigila cada latido y cada respiración, garantizando respuestas oportunas.
Campana de flujo laminar: protege al recién nacido de contaminantes y crea una zona segura para procedimientos delicados.
CoolCap: ayuda a reducir el riesgo de daño neurológico en casos seleccionados.
CPAP y Torre de CPAP de burbuja: brindan soporte respiratorio suave y continuo.
Ventilador neonatal: indispensable para los casos más complejos de insuficiencia respiratoria.
Cuna térmica e incubadora: mantienen un ambiente controlado, fundamental para regular su temperatura.
Estas herramientas, combinadas con el compromiso humano del equipo médico, permiten que cada bebé prematuro tenga mayores posibilidades de sobrevivir y desarrollarse plenamente.
Nuestro compromiso: avanzar para ellos
En La Bene, sentimos orgullo por cada pequeño guerrero que pese a su delicado inicio logra crecer, fortalecerse e ir a casa. Nuestro objetivo es claro: mejorar su pronóstico y sobrevida, manteniéndonos como un hospital de referencia en el manejo de prematuros en la región.
Cada bebé que se va de alta se convierte en un recordatorio de por qué vale la pena innovar, prepararnos y seguir adelante: porque detrás de cada incubadora hay una vida que apenas comienza.



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